¿Te has olvidado las llaves? Así abres una puerta cerrada de golpe
- , por VRYPSTG BV
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No hace falta llamar a un cerrajero por una puerta cerrada de golpe. Descubre tres formas de abrirla tú mismo cuando se te ha cerrado y te has dejado las llaves dentro.
No siempre hace falta llamar a un cerrajero cuando se te cierra la puerta de golpe. En la mayoría de los casos te aconsejamos pensar primero cuánta prisa tienes por abrirla. En Lockpickshop somos muy fans del hazlo tú mismo, pero entendemos que no poder entrar en casa es un problema que normalmente no puede esperar. Por eso podemos ayudar a todos los clientes que puedan esperar unos días: les enviamos las herramientas adecuadas para volver a entrar. ¿Tu puerta solo se ha cerrado de golpe, sin echar la llave? Es muy probable que puedas ahorrarte un buen dinero. Un cerrajero cobra fácilmente 100 € solo por desplazarse, o aplica una tarifa mínima. Y usa herramientas relativamente sencillas para abrirte la puerta.
Con una puerta cerrada de golpe suele haber 3 opciones. Todas se basan en el mismo principio: mover el resbalón para que la puerta se pueda abrir. Hay dos maneras: abrir metiendo algo entre la puerta y el marco (como una tarjeta para el resbalón), o llegar a la manilla desde fuera de alguna forma. Para esto último hay varias opciones. Un cerrajero siempre mira bien desde fuera si hay algún hueco por el que pasar una herramienta: muchas veces la ranura del buzón, una mirilla o incluso algo de espacio bajo la puerta.
Para saber por dónde empezar, primero observa bien la puerta. Intenta fijarte en lo siguiente antes de seguir:
- ¿Tiene la puerta un perfil antipalanca? Entonces no podrás meter una tarjeta. Si no, la tarjeta es probablemente tu mejor opción.
- ¿Hay una ranura de buzón sin obstáculos por detrás? ¡Entonces puedes llegar a la manilla por el buzón!
- ¿Tiene la puerta al menos 4 mm de holgura por abajo? Entonces puedes atrapar la manilla por debajo.
- ¿Es una cerradura antigua con algo de espacio para meter un abridor de manillas?
Opción 1: abrir con tarjeta (radiografía)
Cuanta más holgura tenga la puerta, más fácil. La tarjeta sirve para empujar el resbalón entre la puerta y el marco. Para ello, metes la tarjeta flexible entre el marco y la puerta, a la altura del resbalón, que suele estar cerca del ojo de la cerradura. Si cuesta, puedes lubricar con WD-40 u otro aceite: verás que la tarjeta se desliza más fácilmente por la rendija. Empieza por debajo o por encima de la cerradura y mueve la tarjeta en diagonal hacia el resbalón, mientras sacudes la puerta. Puede llevarte hasta 15 minutos. La paciencia es la madre de la ciencia...
Opción 2: usar el buzón, el ojo de la cerradura o la mirilla
Aquí aprovechamos una abertura que ya tiene la puerta, como la mirilla, el buzón o el ojo de la cerradura. 
Estas herramientas, de diseño relativamente sencillo, no son más que un gancho resistente que metes por una ranura. Después solo tienes que pensar dónde está la manilla y hacia qué lado baja.
Cualquier abertura de la puerta sirve, ¡siempre que sea lo bastante grande! ¿No te importa mucho la puerta? También puedes hacer un agujerito con el taladro y taparlo más tarde.
Opción 3: atrapar la manilla por debajo de la puerta
Si se puede por el ojo de la cerradura, el buzón o la mirilla, también se puede por abajo, siempre que haya espacio suficiente. Nuestro abridor de manillas solo necesita 4 mm entre la parte inferior de la puerta y el suelo para pasar. La mayoría de las puertas lo tienen, y si hay un burlete al otro lado, en la mayoría de los casos se puede pasar sin problemas. También puedes levantar la puerta unos milímetros con una cuña hinchable (air wedge).
Mete la herramienta por debajo de la puerta y gírala hacia arriba hasta oír un golpecito contra la puerta: así sabes que está en vertical. Luego gira todo hacia la manilla hasta atraparla y no poder girar más. Después da un tirón al alambre para bajar la manilla y, ¡voilà!, la puerta está abierta.
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